Té / Tea (Leila Chatti)
Cinco veces al día, hago té. Lo hago porque me gusta la calidez en las manos, la sensación de amabilidad hacia mí misma. No estoy acostumbrada - a la calidez y a la bondad, a ninguna – así que las creo para mí cada vez que puedo. Es fácil. Sólo viertes agua en una tetera, giras la perilla y escuchas el grito. Lo hago cinco veces al día. Algunas veces, cuando me siento bien, dejo salir un sonidito. Un poeta se dio cuenta y de alguna manera eso me hizo sentir que un día, tal vez, me van a amar como corresponde. Como no hay nadie acá que me ame, me hago un té y dejo que la radio suene. Tengo que recordarme a mí misma que estoy aquí, y lo hago notando que existo: tengo los pies fríos en las medias, tocan el piso, el estómago gruñe, el corazón tartamudea, en mis manos sostengo una calidez propia. Vengo de un pueblo que ora cinco veces al día y prepara té. Admiro la manera en que hacen ambas cosas. Cómo se dejan caer al suelo donde sea que estén. Cómo dejan caer piñones y hojas de menta en u...