I

Siempre me enseñaron que la virtud de María estaba en su virginidad e inocencia, en la humildad, en la ternura de su maternidad. María, mujer por definición, toda entrega, toda belleza, toda dulzura y bondad. La sencillez de María era la confianza absoluta y sumisión a lo que Dios padre, todo poderoso él, le pusiera a la espalda. María, niña eterna hasta a los pies de la cruz, es llevada de cuidado en cuidado y de hombre a hombre. Del Arcangel Gabriel a José, de José a Jesús, de Jesús a Juan... y de ahí a Dios padre.

Y yo la miro y la leo, toda madre ella... y elijo a la mujer madura. Cómo hubiera sido la historia de distinta si no hubiéramos visto la obediencia sino la fuerza de esta María humana, que decide tener un hijo extramatrimonial, que lo salva de un régimen asesino y lo acompaña en su campaña por la liberación de su pueblo. Una María que es capaz de pedir que el agua sea transformada en vino, y que sale en cuerpo y alma al cielo, pues el alma no fue suficiente para ella.

Cuántas veces hemos sido María en este asunto de ser mujer, sin que sea coincidencia que María y María Magdalena tengan el mismo nombre. Cuántas veces nos hemos arrodillado a aceitar el cabello del amado, y cuántas veces no hemos tenido que parir en pesebres nuestros proyectos más preciados.

 

 II

La imagen de la abnegación es conveniente para el capital, pero no para la comunidad. El capital precisa esclavos, la comunidad compañeros. 

 

III

Hoy no puedo dejar de pensar la virtud de madres y abuelas que se ha dibujado en la resistencia y en el deseo. Mantener la familia con sus reglas, hacer grupos de costura, oración, cocina y lectura en los que ninguna vecina se quedaba sola. Quedarse en una casa que era pura belleza sembrada con sus manos y brillada en su esfuerzo. Resistencia en el Amor, pensado en los hijos, las plantas, los animales. Resistencia al miedo y a la soledad de quien no aprendió a amar nunca.


 

Fueron ellas también quienes sintieron el vacío y nos empujaron a luchar por esta libertad que en momentos las asusta y con la que pelean.

Pero acá estamos. Somos libertad, resistencia, fortaleza y solidaridad. Nuestro deseo es el deseo de todos y nuestra felicidad la de la humanidad. 

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