A nosotras no se nos hubiera ocurrido semejante anécdota. Tuvo que haber sido un hombre, (tengo un 99% de seguridad) el que tuvo la fantasía del Ché diciéndole a Aleida "Cómo vas a venir con zapatos nuevos a una manifestación de gente descalza". Y luego imaginarse a nuestro comandante botarle los zapatos, nuevos, en nombre de la revolución. La realidad es más interesante, claro. Es el Ché comandante es la disciplina, no con su esposa, con sus compañeros de frente/bloque/avanzada. Es cierto. No había privilegios. Si perdías tus botas, ibas descalzo hasta recuperarlas. Nadie comía si todos no comían. Un tipo de solidaridad radical que alguien prefirió trocar en venganza marital. Interesante que escojan siempre a un Ché más macho que coherente.
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