.
Hoy el tajalápiz decidió no funcionar, la punta de los lápices está desbalanceada y las letras salen o gordas y rayudas o anorexo-ochenteras. Casi como mis piernas: una fuerte, otra con un problema en cada articulación; una lista para correr maratones y ganar kumites, otra rogando que me quede quieta-por-dios y señalando el aceite de plantas desinflamantes, tan cerca, pero tan cerca de mi mano. A veces pienso que lo del tajálapiz, la pierna y, ya que estamos en esas, el clima, la política, la economía es realmente una mímesis de lo que fue nuestro colinche: amor perfecto los primeros diez minutos, guerra fría o nuclear los siguientes diez. O tu piel en la mía. O el lápiz sobre el papel. Ve tú a saber.