Te escribo desde la subalternidad, Manyoma.
Te escribo desde la subalternidad, Manyoma.
O desde esto apenas letrado
que queda en las superficies
-intelectuales-
que luego limpiaré pulcramente
de pelos
y polvo
y grasa
para que el niño pueda gatear.
Tú te vas a burlar:
¿Cómo es posible que ni la superficie
llegue a ser un lugar de enunciación
a salvo del olor a bicarbonatolimón del Ajax?
Mis constelaciones, queride,
serán entre cerdas de escoba
o no serán.

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