Ft. Coded Language, bailando.
Saul Williams me recuerda al oído
que somos "el equivalente a tres baldes de agua"
y que son esos mismos baldes
los que, boca abajo,
"proveen el factor de percusión por siempre".
Es una casualidad có(s)mica
que Williams comparta
esa obsesión percutiva contigo
y con Barbatuques,
pero también
es una omisión del tamaño de un planeta
no dar cuenta
de la variable pie-sobre-tierra
y de las intensidades
de fuerza ejercida
por cambios en
la sonrisa, el brillo, la tersura.
Tengo que decirle
que su código no funciona
si no reconoce la conexión
entre tu facilidad percutiva,
mi pie rastrillando la tierra,
y la dulzura histórico-cultural
de la luz de la tarde
acariciando las mariposas de tu cama.

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