Intermitencias

Poco a poco, dejo de querer saberte,
vivo o muerto.
La angustia de quien nunca gana.

La desazón del abismo
entre el ensueño y el despertar.
Los dedos vuelven a pisar la tierra.
La humedad del viento en la nariz, en la lengua.

Todo tan real
como tu necesidad de sostener
los hilos,
las miradas,
las palabras,
los besos.

Y yo, con esta brocha lenta,
limpiando con todo cuidado:
piedras,
restos,
ladrillos,
mosaicos,
huesos.

Todo en un mismo montón:

puede-que,
tal-vez,
solo-hace-falta-que.

Y mientras tanto,
el recuerdo de mí misma contra el viento,
bajo el verde de las hojas,
en el camino nuevo,
nuevo,
nuevo.

Miradas de tantos colores,
sonrisas por descifrar.

Me recuerdo sola, cruzando un puente.
Yo y el amargo dulzón de la cerveza.
Y tú,
luz o sombra,
en la calle de noche,
faro, tormenta.

Y nuevamente, en la piel,
solo la calidez del sol.

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