Migrante

Cada seis meses 
las aves vuelven a migrar. 
Pasan por el guadual,
bandadas de pájaros con cantos 
que hacen de las madrugadas 
una pregunta asombrada . 

En el trópico 
todo vuelve a llenarse 
de la algarabía que trae 
la visita, la compañía, 
la hospitalidad que envuelve
ese viaje a la morada original
-if such-.

Sea cual sea,
es el momento perfecto.

Norte o sur,
entras en movimiento:
buscas calidez,
alimento,
amor.

Pasas.
Nadie espera que te quedes.
Ni tú mismo.

Después, 
queda en la tierra
el sonido húmedo
de hojas y cantos 
conocidos y dulces:
Sopla un viento suave y constante
que nos recuerda 
fuerza y posibilidad.

Un espacio propio,
limpio
un regreso a la ternura.

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