La soledad del estante

Pensemos en la soledad de un estante
por un momento
servir de lugar de caricia
del trapo húmedo.

Existir gracias a los lomos
desproporcionados, desequilibrados
con diversidad de tamaños y anchuras
buscando contención.
  
En días concisos
estar llenos de polvo, 
sobres de azúcar y tapitas de café,
revistas eco (nuevas excepto por el amarillo de las páginas)
insecticidas, tambores, papeles de origami.

¿Qué pensará el estante 
cuando con tanto cariño
acariciamos una página?

¿Se preguntará por Josefa del Castillo,
Carlota y Maximiliano, el Cantar de los Cantares?

¿Deseará, cada tanto,
acercarse al tomacorriente
y arder?

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