Llamado al decoro

El asunto es que la vida también es esto:
poner el gancho en la cuerda,
bajar la cadena,
cerrar esa puerta 
del armario de la cocina
que insiste en la falta de intimidad.

La compañía silenciosa 
mientras el televisor suena de fondo.

Qué tal que no.

Qué tal que estuviéramos obligados
a ese gran pensamiento
oscuro,
complejo,
al orgasmo eterno,
a la sonrisa, al llanto,
a la foto perfecta,

siempre. 


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