Habría que preguntarse
por los lugares en los que la vida te florece.
Esas calles de adoquines
y cerveza en los parques,
cielos de un sol resplandeciente,
glaciares blancos
donde la nieve recuerda
el lugar del fuego
y el crujir bajo los pies.
Lugares
con nombres y personas
en las calles,
con ramitos de magnolia
y grandes narices.
Multitudes coreantes
de felicidad y carnaval.
Es el tren, seguramente.
rítmicamente
ayudando a que se asiente
la idea de la continuidad de la muerte
de la vida
de la muerte
de la
de
.

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