Jappy new year

Son las 11:59
-otra vez-
y nos ponemos las botas
ante la inminencia del cero,
de eso que no dura 
sino el pensamiento que ya no fue.

El miedo vuelve
 y, como las estaciones,
se instala
en la arena y en el rocío.

Nos entregamos levemente 
a la angustia de lo desconocido
aunque no haya diferencia entre 
doctrinas y discursos
aunque nos sepamos de memoria
el evangelio 
y el miedo heredado
de playas, montañas y alamedas.

Pero ya son las doce y cinco
y los grillos raspan sus patitas contra las alas,
mientras la cebolla se dora en el sartén.








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