No espero evitarte los sufrimientos del mundo.
Cómo sería vivir sin el destino
de la hoja mustia

La interacción entre las cosas del mundo
no siempre tiende a la coexistencia pacífica.

O quizá sea mejor decirte

que la paz no es
un sonreír ad infinitum
sino el equilibrio 
entre las necesidades
de cucarachas y dientes de león,
del mar y la tierra


que hay tristezas
que no son más que
egoísmo
a veces puesto afuera,
a veces puesto adentro

que la única manera 
de transitar el duelo
es aceptar que no existe el final
que es, más bien,
la ceguera escogida
ante lo inconmensurable.

Aún así
y puede que por la materialidad explosiva del dolor
nuestro cuerpo requiere 
la ternura del otro
la caricia del otro
la palabra del otro
su aliento.

Es que hay dolores 
que son solo amor, 
y tristezas
que son más que rabia.

Cómo te voy a privar, hijo,
de eso
si no hay otra manera
de conocer el mundo
que respirarlo.

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