Novena, día sexto

No quiero dejar de hacer la novena, pero el cansancio hoy está horrible. Así que hoy solo pienso en la esperanza y la felicidad, y en el deber que tenemos de ejercer la alegría como bastión. En respuesta al miedo, hay que celebrar la unión y la risa. Hay que ver cada pedacito de bondad, dulzura y felicidad en nuestro entorno y en nuestro ser. Hay que reivindicar la risa, el color, la ternura, la festividad... ¿Qué otra cosa es la comunión sino ese compartir con los amados?

Que hoy suenen las vuvuzelas y que nos una la felicidad de un juego bonito, de calidad, bien hecho. Que hoy, el domingo y siempre, nos permitamos la celebración, el carnaval, la dicha, el color, la calidez. Que la alegría caiga como la lluvia sobre la tierra seca y que broten unión y solidaridad. Que se nos permita la alegría cristiana y, en ella, el amor a la vida.

Por la vida, por la reconciliación, por la felicidad profunda y fértil.

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