Agenesia
Cuando amo
Brotan selvas en mi vientre
Dios se sorprende
pues no necesito ni siete,
ni seis,
apenas el roce
de mis manos sobre el agua...
No son mundos
sino universos.
No hay colores suficientes
o sonidos tan organizados
que den trino a tanta textura
cruzando el cielo.
Amo
y no hay lengua suficiente
para tanto soplo
así que amaso un idioma
que, como guante,
se ajuste con morfemas y lexemas
sacados de los pies,
de tierra santa,
de los sudores de una noche,
tanto de invierno
como de verano.
Pero ¡ay! del huracán
de la nada cuando llega.

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