Quisiera decir
"Nada de esto es culpa mía"
o
"Yo no quería que esto pasara"
y luego dormir,
tomar café,
escribir como si tal cosa.
Pero si me siento un momento
en este diván,
puedo reconocer el yin y el yang
halando,
partiéndome el pecho.
Esta parece mi suerte:
decidida a ser Penélope
por siempre.
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