Hoy todo son pájaros.

Un señor le pone maíz
a una miríada de palomas
que lo miran atentas
desde aleros y aceras.

Un neuma
se dibuja transitoriamente
entre amarillos y verdes
plumíferos en la reja.

La parásita que va
a tumbar el árbol 
en la tempestad de noviembre
se yergue floreciente y fuerte
contra la luz amarilla de la mañana,
y una plumita blanquinegra
-metafórica la hijuemadre-
se posa al lado de la pista
por la que corro.

Hoy todo son pájaros.






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