Optimismo/ An Optimism- Cameron Awkward-Rich
Es de día. Recuérdalo.
Es de día y la casa está en silencio
tan en silencio que puedo, por un momento, permitirme
recordar. Puedo sentarme pacientemente a la puerta.
Puedo rogar y golpear para que me dejen entrar. Doy vueltas
por acá y por allá. Le doy vueltas al agujero en el mundo de mi imaginación.
Déjame entrar. Digo las palabras, tan predeciblemente
como cualquier llave - cuando era niña,
cuando mi mamá, cuando las abejas,
cuando pasaba los días en el barro entre
gusanos, corriendo montaña abajo, nuestro patio
inundándose, cuando el hermano de Hannah, su madre,
cuando estaba demasiado sucia, demasiado salvaje,
cuando me prohibieron la entrada, cuando me senté sola
en la nieve tras su casa, pristina,
cuando, brevemente, J y yo fuimos, cuando
volamos oscuramente por la verde calle
suburbana, cuando me amó, o amó algo
en mí y yo amé el vientro entre los dos,
nuestras rodillas raspadas, cuando recuerdo estoy
casi siempre sola, aunque
nunca estuve sola, hija de las salamandras,
hija de la nieve de la mañana, de las hojas
avergonzadas. Toda mi vida, al menos desde
que supe que tenía una vida, fui
como el gorrión que está fuera de
mi ventana, volando de cabeza, incesantemente
contra lo que debe parecerle el cielo.
Al rededor de mí la gente se movía y se reía
y parecía, desde donde caí,
entender una cosa silente,
alguna palabra secreta que nunca hizo
su hogar en mí. Ajeno, el mundo
de los otros. Lo dejo ir.
Es de día y la casa está en silencio
tan en silencio que puedo, por un momento, permitirme
recordar. Puedo sentarme pacientemente a la puerta.
Puedo rogar y golpear para que me dejen entrar. Doy vueltas
por acá y por allá. Le doy vueltas al agujero en el mundo de mi imaginación.
Déjame entrar. Digo las palabras, tan predeciblemente
como cualquier llave - cuando era niña,
cuando mi mamá, cuando las abejas,
cuando pasaba los días en el barro entre
gusanos, corriendo montaña abajo, nuestro patio
inundándose, cuando el hermano de Hannah, su madre,
cuando estaba demasiado sucia, demasiado salvaje,
cuando me prohibieron la entrada, cuando me senté sola
en la nieve tras su casa, pristina,
cuando, brevemente, J y yo fuimos, cuando
volamos oscuramente por la verde calle
suburbana, cuando me amó, o amó algo
en mí y yo amé el vientro entre los dos,
nuestras rodillas raspadas, cuando recuerdo estoy
casi siempre sola, aunque
nunca estuve sola, hija de las salamandras,
hija de la nieve de la mañana, de las hojas
avergonzadas. Toda mi vida, al menos desde
que supe que tenía una vida, fui
como el gorrión que está fuera de
mi ventana, volando de cabeza, incesantemente
contra lo que debe parecerle el cielo.
Al rededor de mí la gente se movía y se reía
y parecía, desde donde caí,
entender una cosa silente,
alguna palabra secreta que nunca hizo
su hogar en mí. Ajeno, el mundo
de los otros. Lo dejo ir.
An Optimism
It is morning. Remember that.
It is morning and the house is quiet,
so quiet that I can, for the moment, set myself
to wandering. I can sit patient at the door.
I can beg and bang to be let in. I am
turning this way and that. I am circling
the hole in the world of my imagination.
Let me in. I am saying the words, predictable
as any key—when I was a child,
when my mother, when the swarm of bees,
when I spent my days in mud among
the worms, rushing down the hill, our flooding
yard, when Hannah’s brother, her mother,
when I was too unclean, too wild a thing,
when I was barred from, when I sat alone
in the snow behind her house, pristine,
when, briefly, J and I were, when we
flew darkly down the green suburban
street, when he loved me, or something
in me and I loved the wind between us,
our bloody knees, when I think back, I am
nearly always otherwise alone, though
I never was alone, child of the salamanders,
child of the morning snow, the shamefaced
leaves. All my life, certainly for as long
as I’ve known I had a life, I was
like the sparrow right now outside
my window, flying headfirst, incessantly,
into what must seem, to her, like sky.
All around me people moved and laughed
and seemed, from where I fell,
to understand some silent thing,
some secret word that made itself
no home in me. Aggrieved, the world
of other people. I let it go.

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